EL PAPEL DE
NUESTRA CONCIENCIA
1 Timoteo 1:18-20
Dios ha dado
a cada persona una conciencia, que es como un radar que envía señales de alerta
cuando una conducta o decisión puede ser perjudicial. Esto hace posible que las
personas distingan entre lo moralmente bueno o malo, especialmente en lo que se
aplica a sus propias vidas. Cuando ignoramos la conciencia, lo hacemos a
nuestra propia cuenta y riesgo.
En un
creyente, la conciencia es una herramienta del Espíritu Santo. Él la programa
con los principios de la Palabra de Dios, y la agudiza para que responda con
rapidez. Aun así, el único propósito de nuestro radar es enviar una señal; lo
que suceda después dependerá de nosotros. Podemos ignorar la advertencia, o
detenernos para escuchar lo que dice el Espíritu sobre la situación. El
Espíritu Santo revela la voluntad de Dios y nos recuerda sus principios, para
que podamos tomar una decisión sabia.
La carta de
Pablo a Timoteo habla de personas que habían rechazado la guía de Dios en sus
vidas; no habían hecho caso de la alarma de su conciencia (1 Ti 1:19). El
resultado fue el naufragio de su fe. Si en el radar aparece algo que hable de
desobedecer a Dios, tenemos que rechazar esa acción. De lo contrario, el
dispositivo de detección se dañará y no funcionará bien. Si seguimos haciendo
caso omiso de las alarmas, éstas finalmente dejaran de ser percibidas.
Es
inevitable naufragar cuando el creyente no hace caso a su conciencia, y
racionaliza o defiende la desobediencia. Es mucho mejor que mantenerse en manos
del gran capitán de nuestra alma, Jesucristo. Su Espíritu Santo nos guiará de
la manera correcta.
Encuentro
con Jesús – Oneolace.com

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