domingo, 26 de octubre de 2014

¿Con cuales parámetros evalúa usted su vida?

desidia espiritual ß à una vida en Santidad
“Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos a la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón”.   Efesios 4:17-8.
¿Por qué el Apóstol Pablo escribe esta amonestación a los Efesios?  Posiblemente observó o fue informado de algún tipo de conducta inadecuada en algunos hermanos; el Apóstol les recuerda que ya no deben andar como los otros gentiles, pues ellos (los efesios), aunque eran gentiles ahora eran diferentes porque conocían la verdad de Cristo, por lo tanto ahora eran convertidos y su estilo de vida ahora debía ser diferente por la transformación que el Espíritu Santo hace en cada creyente convertido y renacido en el Señor.
Si usted observa con seriedad la iglesia en nuestros días sin tomar en cuenta a cual denominación pertenezca, se dará cuenta que este problema que Pablo observó en la iglesia de Éfeso, sigue siendo un problema en muchas de nuestras iglesias; pareciera que muchos cuando se les entregó el mensaje de salvación abrieron su mente pero no abrieron su corazón y les ha resultado muy difícil abrirlo; el Apóstol dice que lo que sucede con los otros gentiles es resultado  tener tanta dureza en sus corazones, esto no debería suceder en un corazón que ha sido abierto para Cristo y en donde habita el Espíritu Santo; un corazón en el que habita el Espíritu santo, se transforma y la vida del creyente cambia porque nace de nuevo, de manera que todos aquellos pecados cometidos en el pasado, allí quedan, en el pasado; Han sido borrados y perdonados, ya no podemos añorar aquellas cosas que nos mantuvieron separados de Dios por tanto tiempo,  lo cual, más bien debería producirnos dolor y vergüenza por haber ofendido a nuestro Padre Celestial de tal manera. Una vida en la que habita Cristo debe ser diferente y notoria, las demás personas deberían notar dicha diferencia por el comportamiento y manera de expresarse de cada creyente; una persona en la que Cristo habita debe ser sensible, sincera y con alto grado de claridad en todos los sentidos, de manera que pueda vivir y expresarse sin esconder nada, llevando una vida pura y en santidad; una vida guiada por Dios no anda en la vanidad de su mente como los otros gentiles, su fin debería ser agradar a Dios en todo de tal manera que el Espíritu Santo no sea contristado.
Es cierto que todos tenemos defectos y debilidades, pero no podemos escondernos detrás de ellos pensando que son el gigante con el cual no podemos, por el contrario, ese gigante debería ser nuestro mayor reto a vencer; nuestro Señor Jesucristo dijo en una oportunidad: “Pedid y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad y se os abrirá”Mat 7:7   Como verá tenemos un Dios que no nos deja solos en esto, solo tenemos que pedir y hacer nuestro mejor esfuerzo para demostrarle que realmente queremos cambiar, Él se encargará del resto. Nunca olvide, el día que usted decidió seguir a Cristo, tomo también su cruz y se negó a sí mismo, de manera que usted ahora le pertenece, por lo que El ahora espera de nosotros la excelencia en todo; si fuimos tan importantes para El, a tal punto que fue al sacrificio por nosotros, bien sabemos que no podemos hacer nada para pagar tan grande favor pero podemos demostrar nuestro amor presentando nuestra vida en sacrificio vivo y santo, agradable a Dios, que debería ser nuestro culto racional.
 El autor de Hebreos nos dice: “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”  Hebreos 12:14
“Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Juan 1:12…              ¡Ahora somos hijos de Dios!

Oscar Molina.      

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