lunes, 21 de diciembre de 2015

LA PRIORIDAD DE LA OBEDIENCIA
Juan 14:23-26
El Creador dio dos mandamientos a Adán y Eva; primero, poblar la tierra y gobernarla; segundo, no comer de cierto árbol del huerto (Gn 1:28; 2:17). Pero, porque decidieron desobedecer, su relación con Dios se cortó, y tuvieron que abandonar el Edén.
La rebelión de la primera pareja no solo afectó sus vidas, sino que tuvo también implicaciones más amplias: todas las generaciones futuras han sufrido. En Romanos 5:12-19, el apóstol Pablo explicó la razón. Por el pecado de un solo hombre, Adán, el pecado entró en el mundo, y el resultado para toda la humanidad fue la muerte. Por ser Adán la cabeza de la raza humana, sus acciones afectaron a todos los nacidos después de él. Su desobediencia dio como resultado que cada uno de nosotros tiene una disposición contraria a Dios y un deseo de autonomía.
En cambio, Jesús hizo de la obediencia a la voluntad del Señor la prioridad de su vida. Obedeció al Padre en palabra y obra (Jn 8:28, 29). Después de haber vivido una vida perfecta, sin pecado, estuvo calificado para ser nuestro Salvador (2 Co 5:21). Por la muerte de un hombre, Jesucristo, se efectuó el pago de los pecados de toda la humanidad. La aceptación por parte de Dios del sacrificio de su Hijo nos trajo el perdón y la libertad del poder del pecado.
La desobediencia de Adán trajo la condenación y la muerte sobre nosotros, mientras que la obediencia de Cristo dio lugar a una nueva vida para todos los que creen en Él (Ro 6:4). Nuestro Salvador nos llama a rechazar los deseos egoístas, vivir abnegadamente, y seguirle (Mt 16:24).

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domingo, 20 de diciembre de 2015

UN ESTILO DE VIDA DE OBEDIENCIA
Génesis 6:9-22
Un estilo de vida de obediencia exige compromiso y perseverancia. Noé tuvo necesidad de ambos cuando obedeció la orden del Señor de construir una gran embarcación con techo, puertas y tres pisos. Dios le dijo las medidas exactas, el tipo de madera que debía utilizar, y la manera de evitar que hiciera aguas. Era esencial que Noé obedeciera cada detalle para que el arca albergara a todos los animales y se mantuviera a flote.
La Biblia no habla de objeciones al proyecto, pero conociendo la naturaleza humana podemos imaginar la incredulidad y el rechazo que hubo probablemente en Noé. Sin embargo, trabajó fielmente hasta el final, e “hizo conforme a todo lo que Dios le mandó” (v. 22).
El Señor quiere que sigamos sus instrucciones rigurosamente. Por desgracia, nos gusta añadir algunos de nuestros deseos a su plan. Somos como el hijo al que su padre o su madre le asignan tres tareas. La primera la hace bien, la segunda la deja para otro día, y la tercera la olvida porque la considera innecesaria. Esto no es obediencia.
En nuestro caso, sabemos que estamos llamados a perdonar a otros como el Señor nos perdonó a nosotros (Col 3.13). Pero nuestra naturaleza humana quiere ser selectiva en cuanto a qué obedecer o no de la Biblia. Dios bendice a quienes siguen a Cristo sinceramente (Jn 12.26).
Abraham decidió ir adonde Dios le guiara. Moisés se sintió muy incompetente, pero cumplió con el plan del Señor. Pablo hizo un giro de ciento ochenta grados para convertirse en discípulo de Cristo. Pídale al Espíritu Santo que le ayude a seguir la senda de la verdad.

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jueves, 17 de diciembre de 2015

NATIONAL GEOGRAPHIC HABLA SOBRE EL FIN DE LOS TIEMPOS
El hambre y la pobreza también se destacan en el programa que muestra cómo millones de personas siguen muriendo por falta de alimentos en el mundo. En “Señales del Fin de los Tiempos” se destaca lugares como Hungría, donde los refugiados se encuentran en campamentos viviendo en condiciones precarias y pasando hambre.
Guerras, hambres, pestilencias, terremotos… ¿hay razones para creer que estamos cerca del final de los tiempos? Sí, y no sólo los cristianos creen en esto que estamos llegando al fin de los tiempos a lo que Jesús llama principio de dolores.
National Geographic decidió mostrar el programa “Señales del Fin de los Tiempos” (Omens Of The Apocalypse) que muestra hechos científicamente probados de que hay algo mal en el mundo demostrando profecías reveladas durante miles de años que tienen relaciones con estos acontecimientos.
Una serie muestra la guerra como la lucha de la coalición formada por varios países, encabezados por Estados Unidos tratando de combatir al Estado Islámico. El grupo terrorista ha extendido el miedo en Siria, Irak, y también en Libia y Francia, amenazando con atacar a otros países.
El objetivo del grupo es para implementar la Sharia, la ley islámica que castiga con la muerte a todos los infieles, es decir, a todos los no musulmanes, o aquellos que no siguen la letra de las determinaciones de la religión.
El hambre y la pobreza también se destacan en el programa que muestra cómo millones de personas siguen muriendo por falta de alimentos en el mundo.
En “Señales del Fin de los Tiempos” se destaca lugares como Hungría, donde los refugiados se encuentran en campamentos viviendo en condiciones precarias y pasando hambre.
Enfermedades como el Ébola y el dengue son también parte del programa, hay una serie de enfermedades que matan a miles de personas y los médicos no pueden identificar como surgió, como fue el caso de las infecciones repentinas que asustó recientemente a Estados Unidos.
Sin embargo, los temas del fin del mundo no se detienen ahí: la violencia, la corrupción, los conflictos familiares trágicos y los desastres naturales también están en la lista y muchos de ellos están previstos en la Palabra de Dios.
La serie no es inédita, pero cada vez más se torna más relevante además del debate sobre la profecía bíblica.

Fuente: Mundo Cristiano

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Cómo manejar las circunstancias difíciles
Filipenses 3:8-11
El apóstol Pablo sabía cómo manejar las circunstancias difíciles. Aunque estaba recluido en un calabozo, mantenía sus ojos en Cristo y confiaba firmemente en el Salvador. Por tanto, a pesar de estar encadenado, podía regocijarse por la obra del Señor en su vida. De hecho, la epístola que escribió desde la cárcel a los filipenses estaba llena de gozo (1:18; 2:18; 3:1).
Centrar nuestra mirada en Cristo no es una reacción natural ni fácil. Nuestro instinto es pensar obsesivamente en la situación del presente, buscando soluciones o angustiándonos por el dolor y la dificultad. El resultado es que los problemas lucen aterradores y nos abruman con una sensación de derrota.
Pero el temor y la derrota no pueden vivir mucho tiempo en un corazón que confía en el Señor. No estoy diciendo que usted se olvidará de lo que está pasando, pero sí puede decidir pensar más bien en el auxilio de Él y su cuidado. Él es el Libertador (2 Co 1:10), el Sanador     (Dt 32:39), y el Guía    (Pr 3:6). El creyente que reclama las promesas divinas descubre que Dios hace retroceder las emociones negativas, dando esperanza, confianza y gozo (Fil 4:11). Usted no estará feliz con una situación difícil, pero puede sentirse satisfecho de que Dios tiene el control y que hará algo bueno en medio de la dificultad.
Los preceptos y las promesas del Señor no cambian, no importa qué tan grave o dolorosa sea la situación. Enfóquese en Cristo, no en las circunstancias; Dios confortará su corazón y le dará la victoria en la prueba. Entonces podrá responder al llamado de Pablo de                          “regocijaos en el Señor siempre” (Fil 4:4).

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lunes, 14 de diciembre de 2015

Cómo defenderse de la tentación
Para construir una defensa contra la tentación, debemos entender cómo funciona. 
Leer | Santiago 1:12-16
Para construir una defensa contra la tentación, debemos entender cómo funciona. Cada pecado origina un pensamiento, a menudo el resultado de un dardo de fuego que el maligno lanza a nuestro camino (Ef 6:16). Si el creyente se aferra a ese pensamiento, éste se convierte en una fantasía —la oportunidad de imaginar lo que sería llevar a cabo esa idea, sin llegar a practicarla. El problema con las fantasías es que fácilmente pueden turbar las emociones de una persona. Esto crea un deseo, que lleva al creyente al punto donde tiene que tomar una decisión: O consiente el pecado, o lo rechaza. Este proceso es muy peligroso, ya que la evolución del pensamiento hasta la decisión puede ser casi instantánea.
Los creyentes sabios deciden con antelación resistir la tentación, antes de que ella entre en su conciencia. Hay dos puntos de apoyo para una buena defensa: el compromiso de obedecer a Dios, y el reconocimiento de que Él tiene el control y ha limitado lo que Satanás puede hacer (1 Co 10:13).
De la misma manera podemos mantenernos firmes cuando la tentación deja de ser una fantasía. Satanás tiene la forma de llamar la atención al placer del pecado hasta que eso sea lo único que veamos. Pero con un esfuerzo consciente podemos ver todo el panorama: ¿Es esta decisión una violación de la Palabra de Dios? ¿Cuáles son las consecuencias? ¿Estoy dispuesto a pagar ese precio?
Ninguna defensa contra la tentación está completa sin el estudio de la Biblia y la oración, pues ellas edifican nuestra fe. Si el baluarte alrededor de nuestra mente y de nuestro corazón se fortalece, estaremos más que preparados para apagar los dardos de fuego de Satanás.

Autor:  Grupo Orbis

domingo, 13 de diciembre de 2015

LOS NIVELES DE FE EN LA VIDA DEL CREYENTE
Marcos 11:20-24
Es bueno hacer una pausa de vez en cuando para evaluar dónde estamos espiritualmente. Todos los cristianos estamos en alguno de los tres niveles de la fe. Aunque todos pasamos tiempo en cada uno de ellos en algún momento de nuestra vida, nuestro objetivo debe ser ascender siempre.
El nivel 1 es el de la poca fe: Esta etapa se caracteriza por la dificultad de creerle a Dios. Tenemos la esperanza de que Él responderá nuestras oraciones, pero no estamos seguros. A veces se cuelan las dudas, porque vemos la situación, no al Señor y su Palabra. O quizás nuestro problema es que no sabemos lo que Dios ha dicho en la Biblia, y por eso no tenemos nada para afianzar nuestra fe.
El nivel 2 es de la fe grande: Me gusta llamarlo “fase de ensanchamiento de la fe”, porque implica esforzarse para creerle al Señor más y más. Los cristianos en este nivel comienzan a afirmarse en la verdad de la Palabra. Cuando dejamos que ésta moldee nuestro pensamiento, podemos saber que Él nos concederá nuestras peticiones.
El nivel 3 es de la fe madura: Este se caracteriza por el descanso en la confianza de que el Señor ya nos ha concedido lo que le hemos pedido. Cuando nuestras peticiones cuadran con su voluntad, ellas son un hecho consumado. Nuestra tarea es sencillamente darle las gracias y ver cómo su promesa se convierte en realidad.
No importa en qué nivel esté usted hoy, el Señor quiere que siga ascendiendo. Permanecer en su Palabra es la única manera de avanzar. ¿Cómo podemos creerle a Dios si no sabemos lo que Él ha dicho que hará? Pero si usted sabe lo que Él ha prometido, persevere; no se rinda.

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viernes, 11 de diciembre de 2015

EL PROCESO DE SANTIFICACIÓN
Génesis 12:1-8
En el momento que confiamos en Jesús como señor y salvador, entramos en una vida de fe. Es decir, vivimos con la seguridad de que Dios es todo lo que Él dice ser, y que hará todo lo que promete. La salvación es instantánea, pero se necesita toda una vida para aprender y comprender lo que eso implica.
En cuanto somos salvos, Dios comienza el proceso de santificación, enseñándonos a ser como Él. Es un proceso, ya que toma tiempo aprender a andar por fe, confiando en lo que no podemos ver. Aun cuando el Espíritu de Dios vive en nosotros, luchamos con nuestra "carne". si bien deseamos hacer lo que Dios dice, y ver como Él ve, debido a nuestra vieja naturaleza pecaminosa, flaqueamos y hacemos cosas con nuestras propias fuerzas, de acuerdo con nuestro razonamiento. De manera que, debemos cada día decidir seguir el camino de Dios. Una de las maneras más importantes para madurar en la fe, es aprender a escuchar a nuestro Padre celestial.
Puesto que hacerlo no es una tendencia natural, es necesaria la autodisciplina. Lo mejor es fijar una hora específica cada día para meditar en la Palabra de Dios. Espere con ansias que Jesús le hable, y escuche lo que Él le diga. Escriba notas en su Biblia, asentando la fecha y lo que el señor le ha inspirado. Después, aplique la verdad que ha aprendido, y observe los resultados. Escuchar la voz de Dios y estar en armonía con su Espíritu es vital para andar por fe. Pero estas cosas no ocurren por casualidad, sino que exigen una resuelta persistencia.
Al igual que con el ejercicio físico, cuanto más fortalecemos nuestros "músculos" espirituales, más se convertirá el proceso en parte de lo que somos. Al igual que con el ejercicio físico, cuanto más fortalecemos nuestros "músculos" espirituales, más se convertirá el proceso en parte de lo que somos.

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